martes, 11 de septiembre de 2012

La falda azul y las manos azules


Tengo una falda azul de “tubo” que me gusta mucho y estaba perdiendo el color por algunas zonas debido a que utilice quitamanchas porque un día desayunando deje caer en mi falda un trozo de pan con mantequilla.

Lleve la falda al tinte y no quedó demasiado bien, por lo que le propuse a la tintorería que la tiñeran de azul para recuperar el color.  La encargada (o dueña) es bastante “difícil”, siempre hay un “pero”, ¿has visto esta mancha de carmín? – no va a quitarse;  ¿esto es curry? – no quedara bien; ¿has visto que este bajo esta descosido?,  estos son sus comentarios,  por lo que con mi sugerencia no iba a ser menos.  Su contestación fue “ya no teñimos porque los tejidos de los forros e incluso los hilos de las costuras no son del mismo tejido que la prenda y no cogen el color…”, toda una explicación que con un simple “no, ya no lo hacemos” hubiera bastado.

No me di por vencida, compre un tinte azul en  una mercería y me dispuse a realizar la tarea de teñir mi falda.  Las instrucciones eran claras: usar guantes para proteger las manos, llenar un recipiente de agua, sal, fijador y el tinte.  Revolver bien e introducir la prenda, dejar 40 minutos, revolviendo de vez en cuando.

Cuando introduje la falda, la cuchara de palo que esta utilizando para revolver la mezcla se me escurrió y quedó dentro del tinte.  Instintivamente metí las manos para recoger la cuchara, pero no tenia puestos los guantes, mis manos fueros más rápidas que mi mente.  Resultado: una manos más azules que los tuaregs.  Y ahora que hago pensé, me lave las manos pero no se quitaba, me puse crema y unos guantes de algodón.  Las manos me escocían (yo creo que el tinte tiene algún componente acido), y me agobiaba que al día siguiente tenia tres reuniones con clientes y no podía ir a esas reuniones con las manos azules y menos con guantes!!!!.

Leí de nuevo las instrucciones.  Recomendaban que una vez terminada la operación de teñido se lavaran los utensilios con legía, pero yo no podía meter las manos en legía porque me las quemaría.  ¡Acetona!, pensé, voy a limpiarlas con acetona; así lo hice, pero seguían azules, azulísimas!!!.  Más crema y otra vez los guantes de algodón. 

Cuando termino el teñido de la falda, limpie los utensilios con legía pura, que quedaron perfectos.  Decidida a que mis manos no fueran azules, añadí agua para diluir un poco el efecto de la legía, introduje mis manos con cuidado para ver si se volvían blancas.  Y.., milagro, la legía hizo el efecto deseado mis manos volvieron a ser blancas, un poco arrugadas, es cierto, pero blancas.

Moraleja: Utiliza guantes cuando tengas que teñir de azul una falda.

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