Tengo una falda azul de “tubo”
que me gusta mucho y estaba perdiendo el color por algunas zonas debido a que
utilice quitamanchas porque un día desayunando deje caer en mi falda un trozo
de pan con mantequilla.
Lleve la falda al tinte y no
quedó demasiado bien, por lo que le propuse a la tintorería que la tiñeran de
azul para recuperar el color. La
encargada (o dueña) es bastante “difícil”, siempre hay un “pero”, ¿has visto
esta mancha de carmín? – no va a quitarse; ¿esto es curry? – no quedara bien; ¿has visto
que este bajo esta descosido?, estos son
sus comentarios, por lo que con mi
sugerencia no iba a ser menos. Su
contestación fue “ya no teñimos porque los tejidos de los forros e incluso los
hilos de las costuras no son del mismo tejido que la prenda y no cogen el color…”,
toda una explicación que con un simple “no, ya no lo hacemos” hubiera bastado.
No me di por vencida, compre un
tinte azul en una mercería y me dispuse
a realizar la tarea de teñir mi falda.
Las instrucciones eran claras: usar guantes para proteger las manos,
llenar un recipiente de agua, sal, fijador y el tinte. Revolver bien e introducir la prenda, dejar
40 minutos, revolviendo de vez en cuando.
Cuando introduje la falda, la
cuchara de palo que esta utilizando para revolver la mezcla se me escurrió y quedó
dentro del tinte. Instintivamente metí
las manos para recoger la cuchara, pero no tenia puestos los guantes, mis manos
fueros más rápidas que mi mente. Resultado:
una manos más azules que los tuaregs. Y
ahora que hago pensé, me lave las manos pero no se quitaba, me puse crema y
unos guantes de algodón. Las manos me escocían
(yo creo que el tinte tiene algún componente acido), y me agobiaba que al día
siguiente tenia tres reuniones con clientes y no podía ir a esas reuniones con
las manos azules y menos con guantes!!!!.
Leí de nuevo las instrucciones. Recomendaban que una vez terminada la
operación de teñido se lavaran los utensilios con legía, pero yo no podía meter
las manos en legía porque me las quemaría.
¡Acetona!, pensé, voy a limpiarlas con acetona; así lo hice, pero seguían
azules, azulísimas!!!. Más crema y otra
vez los guantes de algodón.
Cuando termino el teñido de la
falda, limpie los utensilios con legía pura, que quedaron perfectos. Decidida a que mis manos no fueran azules,
añadí agua para diluir un poco el efecto de la legía, introduje mis manos con
cuidado para ver si se volvían blancas.
Y.., milagro, la legía hizo el efecto deseado mis manos volvieron a ser
blancas, un poco arrugadas, es cierto, pero blancas.
Moraleja: Utiliza guantes cuando
tengas que teñir de azul una falda.