miércoles, 14 de octubre de 2009

Con tacones!!!!


Hace un par de semanas una amiga me invito a un taller de cócteles, me apetecía muchísimo y por supuesto que fuimos. Aprendimos que los cócteles no deben contener más de 5 ingredientes, cuando han alcanzado su temperatura ideal mientras se agitan, cómo decorar la copa, cómo servirlo y cómo tomarlo. Me encanto el taller y tras tomarnos un par de estos deliciosos combinados preparados por nosotras mismas, decidimos que ya estaba bien de cócteles.

Habíamos quedado con una tercera amiga que llego tarde, no se si porque se desplaza por Madrid en bicicleta (por cierto en una bicicleta preciosa y creo que carísima, se pliega y se mete en un bolso grande), o porque no lleva reloj. El caso que caminábamos hacia una terraza, íbamos charlando y Claudia rodaba la bicicleta. En una callecita nos cruzamos con un niño de unos 5 años que miró la bicicleta con admiración. ¿Te gusta?- le pregunté. Si - me contesto, -¿pero quien va en bicicleta?-. Yo - dijo Claudia; a lo que el niño incrédulo respondió: ¿Con taconeees?. Claudia para demostrarle que era cierto subió a la bicicleta y pedaleo unos metros. Dejamos al niño con una sonrisa… en nuestra cara.

Pienso que las mujeres crecemos con tacones, amamos con tacones, lloramos con tacones, cuidamos de nuestros hijos y familia con tacones, trabajamos con tacones, descansamos con tacones, y envejecemos con tacones, (no se si es con o en). Quizá sean los tacones lo que nos hace seguir adelante a pesar de los baches. A mi me encantan los tacones.¡Viva los tacones!

viernes, 9 de octubre de 2009

El miedo al fracaso

A finales del año 1998, empece a trabajar para Lycos Bertelsmann y a saber que era eso de Internet y que eran las Relaciones Públicas empresariales. Recuerdo que cuando me entrevisto Salvador Fábregas, CEO de la compañía en España en aquel momento, me preguntó que sabia de Internet. "Nada", conteste yo. "No importa, aprederemos juntos" fue su respuesta, desde ese momento supe que seria el mejor jefe que tendría jamás. A los dos días recibia una llamada suya y con esa "gradeur" que el tiene me decia que estaria encantado de que trabajara con él.

Aunque siempre me emociona un nuevo reto, pero el miedo al fracaso, a no estar a la altura, a defraudar a alguien que habia decidido confiar en mi, era superior a mi emoción. Gracias a que Salvador, como gran persona y caballero que era (y sé que sigue siendo), quitaba hierro a cualquier situación de pánico, con un chascarrillo o con un grito (que tambien gritaba).

Desde aquel momento, cada vez que me enfrento a un proyecto nuevo y surge ese miedo al fracaso, me acuerdo de cómo Salvador con su apoyo, enfados (fingidos), y senido del humor hizo que me apasionara por Internet y las Relaciones Públicas. Ahora solo espero que el miedo que estoy sintiendo con esta primera entrada en mi primer blog vaya dando paso a la alegria de compartir sensaciones, opiniones, ilusiones y risas con el resto de blogers.